miércoles 29 de mayo de 2024 - Edición Nº2002

Judiciales | 29 abr 2024

Investigación

Prisión preventiva para la empleada doméstica del ingeniero asesinado

Está acusada de matar para ocultar un robo. El 22 de febrero, el ingeniero apareció asesinado en su casa ubicada dentro del country La Delfina.


El juez de garantías Nicolás Ceballos le otorgó la prisión preventiva a Rosalía Paniagua, la empleada doméstica detenida acusada del crimen del ingeniero Roberto Wolfenson en su casa en un country en Pilar.

Hace una semana el fiscal Germán Camafreitas había solicitado dicha medida contra Paniagua y en las últimas horas el juez le otorgó la preventiva por el delito de robo calificado por el uso de arma utilizada en forma impropia en concurso real con homicidio criminis causae.

En pocas palabras se destaca que la empleada asesinó a su empleador para ocultar el robo.

Fue el 22 de febrero cuando el ingeniero apareció asesinado en su casa ubicada dentro del country La Delfina. En principio el certificado de defunción señalaba que había muerto de forma natural, pero las pericias corroboraron que lo habían matado.

Tanto para el fiscal como el juez la mujer asesinó a Wolfenson el jueves 22 de febrero: “La aquí imputada, se apoderó ilegítimamente de un aparato celular, un parlante tipo bluetooth, un par de auriculares misma marca, un cuchillo de cocina, un candelabro de bronce macizo y un par de guantes de limpieza de color rojo".

La acusación de Camafreitas sostiene que "con el claro fin de procurar su impunidad, aprovechando su calidad de empleada doméstica, dentro de la habitación de huésped ubicada en la planta alta de la finca mencionada, mediante la utilización de un elemento en forma de lazo, y mediante golpes, la aquí imputada Paniagua lo colocó alrededor del cuello del señor Roberto Eduardo Wolfenson Band y provocó su asfixia hasta su muerte, para luego darse a la fuga con los objetos de valor sustraídos”.

A casi un mes del crimen, Paniagua fue detenida y decidió declarar. Alli acusó que la víctima tenía un amante y que él había sido quien lo asesinó.

Sobre la insólita declaración que hizo Paniagua, Camafreitas destacó: “Una cosa es mentir para ejercer su derecho de defensa legalmente amparado; y otra cosa es mentir para desviar el curso de la investigación, circunstancias puesta de relevo en todos los dichos de la aquí imputada, ya que fueron desvirtuados con prueba científica y testimonial a lo largo de la investigación”.

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